Septiembre llega con la vuelta a la rutina, vuelta al cole, quizás retomar el gimnasio… Durante este mes es normal que se disparen nuestros niveles de estrés.
Nueve de cada diez ciudadanos de entre 18 y 65 años ha sentido estrés en el último año y cuatro de cada diez lo han sufrido de manera continuada, según el estudio de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS).
La mayoría de las personas relacionamos el estrés con dolores musculares en cuello o espalda, así como dolores estomacales. Sin embargo, muy pocas saben que el estrés también afecta a nuestra salud bucal. Si el estrés es crónico y perdura en el tiempo, las consecuencias son mayores e incluso pueden llevar a la pérdida de piezas dentales si no se actúa a tiempo.
¿Cómo afecta el estrés a la salud bucodental?

Aftas o llagas
Pequeñas heridas que aparecen en la boca por la acción de virus y bacterias que atacan cuando descienden las defensas del sistema inmunológico. A diferencia del herpes labial, las llagas no se contagian.
Boca seca
La ingesta de ciertos medicamentos para el tratamiento del estrés puede ocasionar una disminución del flujo salival. Al tener la boca seca, aumenta el riesgo de caries e inflamación de las encías.


Enfermedad de las encías
Cuando nos encontramos en un estado de ansiedad solemos consumir más alimentos con alto contenido en azúcares y tendemos a descuidar los hábitos de higiene, por lo que se acumulan más restos de comida entre los dientes. Si no se corrige a tiempo, puede provocar la inflamación de la encía y derivar en gingivitis o periodontitis.
Bruxismo
Las personas con estrés tienden a apretar o rechinar los dientes, ya sea durante el día o por la noche mientras duermen. A este acto involuntario se le conoce como bruxismo y suele causar dolores y tensión en la mandíbula, el cuello y las cervicales.


Disfunción ATM por estrés
El estrés es una de las principales causas de la disfunción de la articulación temporomandibular, la articulación que une la mandíbula con el cráneo. Puede producir chasquidos al moverse, dolor e inflamación, debido a que el disco articular se desplaza y no puede funcionar con normalidad por la presión generada al apretar los músculos.
Halitosis
El estrés y la ansiedad pueden provocar que los ácidos estomacales se acumulen, lo que puede derivar en reflujo ácido y, como consecuencia, aparecer mal aliento.

Si no consigues reducir tu nivel de estrés, no dejes que afecte a tu salud oral. Las revisiones periódicas con tu dentista son la mejor forma de detectar estos síntomas a tiempo y paliar sus efectos.

